Mostrando entradas con la etiqueta Aquellas Pequeñas Cosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aquellas Pequeñas Cosas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de agosto de 2008

Sonrisa Helada

Era un vagón de metro. De las cuatro sillas, dos ocupadas y dos vacías. Ella estaba enfrente mío, apoyada contra un cristal que no dejaba ver paisaje. Fuera era oscuridad y transición invisible. Miré hacia fuera y vi su cara reflejada. Sonreía. Sonreía sin motivo. Al principio, una sonrisa disimulada. Tal vez un recuerdo rescatado. Transcurrían los segundos, y la comisura de sus labios iba cediendo. Surgieron sus dientes, enfatizando una sonrisa helada e imborrable. Debieron pasar dos minutos. Tres, tal vez. La sonrisa no desapareció. Era extraña. Habría jurado ver locura en ella. Me fui, pero seguí allí dentro. Caminé sin mirar atrás. Tal vez perseguido.

sábado, 12 de julio de 2008

El Alemán

Empezaba el barbero a cortarme el pelo cuando un hombre entró en la peluquería. Era alemán, pero de los de tópico y chiste fácil. Rubio y con la piel más roja que los mofletes de Heidi. El barbero y él se conocían. No mucho, pero lo suficiente. Empezaron a intercambiar palabras en un castellano que se tornó difícil para el germano. La conversación giraba sobre pollo asado, patatas y similares. El barbero insistió en que el pollo se come con patatas. Es una filosofía. Pronto llegó la esposa del individuo. Unos treinta y cinco, buen bronceado y mucha conversación. La charla pasó a ser cosa de tres. Yo, en silencio. Pusieron a caldo a la solterona del estanco. "Se le pasa el arroz", dijeron. "No es tu tipo, ¿verdad cariño?" . "¿Cómo? ¿Tipo?"

De pronto, el alemán sorprendió al personal, se levantó, cogió la escoba y empezó a barrer. Como lo oyen. Barrió mis pelos, esos que comenzaban a ensombrecer el suelo de la peluquería, con estilo y convicción. "Tómate un café", le dijo el barbero. Tal vez no lo entendió. Me incorporé a la conversación. Un hombre que barre mis pelos merece que le dirija la palabra. Hablamos de fútbol. La mujer se defendió. Soltó nombres a diestro y siniestro para demostrar que sabía de qué iba el tema. El alemán cogió su cámara de fotos. No miento. Le hizo una foto al barbero y creo que fui daño colateral. Con el corte de pelo acabado, dije adiós. Encantado.

miércoles, 2 de julio de 2008

Noticia del Día

Collateral dejó en nuestro recuerdo una historia imposible. Un hombre recorrió en metro la ciudad de Los Ángeles varias veces, sin dejar su asiento. Nadie se extrañó. El hombre había muerto. Hoy hemos descubierto la siguiente noticia:

"Una mujer muere en un hospital tras 24 horas esperando que le atendieran"

La humanidad. O miles de millones de seres cuyas miradas suelen perderse en los espejos.

lunes, 16 de junio de 2008

Teoría del Disimulo

Tras salvar un tropezón, el ser humano acelera el paso.

sábado, 14 de junio de 2008

Punto de Encuentro

Llegué al punto de encuentro sobre las 9 de la noche. Decenas de personas por doquier. Poco espacio en la acera. Llega un ciclista. Debe recular. Pasar implicaba pedir paso; rozarse contra los demás o la pared. Todos miraban el reloj. Cada hora, cada minuto, cada segundo. Les vi tensos. Fumaban caladas nerviosas, de impaciencia. Miraban el teléfono una y otra vez. Tarareaban canciones porque sí. Había que seguir la espera. Ya llegarán. Que pase el repartidor. Quiero algo para leer. Publicidad. Da igual.

Miré alrededor. El primer grupo lo formaban cuatro personas. No llegué a ver al quinto porque me fui antes. Eran jóvenes, de estilo alternativo, agresivo. Rastas en el pelo, colores vivos, ropa negra. Dos chicos, dos chicas. Charlaban, fumaban, reían. Poco interés. El segundo era peculiar. Unas 20 mujeres de mediana edad. Goteo incesante. Besos a repartir. Tiempo sin verse. Antiguas alumnas de un colegio, creí entender. "¿Qué tal, como va todo?". "Estás igual, querida". "No te habría reconocido nunca". Normal. Corrillos, como en clase. Ayer los dibujos, hoy el trabajo. Faltaban dos por llegar. Se debieron arrepentir, o perder. O ambas cosas. Paso al tercero. Grupo heterogéneo. Tal vez compañeros de trabajo. Lideraba el mayor. Bromas típicas. "Dile que está muy guapa". Sonrisas forzadas, que sólo se ven desde fuera. Había solitarios, también. La chica que taconeaba sin cesar. La que miraba a su derecha. Yo.

Las 9:20. Me voy.

viernes, 13 de junio de 2008

Cemento Muerto

El transportista decidió ir a la huelga, y dio sentido a la ciudad.

Cemento muerto y estéril, si no hay carros que lo surtan de vida.

jueves, 29 de mayo de 2008

Amarillo

Amarillo era un camino pintado en medio de Barcelona. Unía verde y azul. No estaba el Hombre de Hojalata. Ni Dorothy ni Toto. Ni el blanco y negro. Ni el Arco Iris. Sólo gente andando al mismo paso, como hormigas en comitiva. Irían en busca del Mago de Oz.

Amarilla era la blusa. Y el escote. Y el capricho. Y el albor de unas mejillas ruborizándose. Era divertido mirarla. Forzaba la conversación, mientras frenaba el peligroso oscilar de sus senos con las manos. Voz titubeante y mirada segura. ¡A mis ojos vuestras miradas!

Y Amarillo era el fin de una estaca clavada en tierra mojada. Invisible para el pintor que captura paisajes. El patito feo de una arboleda. No hay rastro de miradas en la corteza. No la adornan ramas, ni follaje. Nadie mira más allá. Puede haber una fuerte raiz. Tal vez un futuro de verde y nidos de gorrión. Tal vez el duque del bosque gris. Y ya que hablo de gris, así era el cielo. Hay tanta sed en la tierra, que ya se secó la sequía.

martes, 27 de mayo de 2008

Cobardía

Cobardía es una palabra que empieza por Si...

sábado, 10 de mayo de 2008

Llueve en Barcelona


Tras llover en Barcelona, huyó la ciudad. Y con ella, asfalto, calles y aceras. Barcelona es un mar lleno de almas a la deriva. Y de jolgorio. No hay agua para beber, y sí muchas charcas que llenar. No todo es vida. Han construído un cementerio de paraguas, abandonados a su suerte tras quebrarse, y ser incapaces de resguardar a su portador.

Llueve. Y Barcelona es desliz, y no paso. Es gota de agua, y no rayo de sol. Es caminar por dentro, y no por fuera. Es salpicar. Son dos botas y un chubasquero. Es mojarse. Es cobijo, y libertad. Es soltar la capucha y mirar al cielo y dejarse mojar. Es ir al mar embravecido y aguardar la calma. Dicen que mañana lloverá. Y que muchos más paraguas morirán.

domingo, 20 de abril de 2008

Pan Rancio

Sábado. Llegamos al restaurante. Lleno. Somos 5. Viene el Maitre. -"Media hora, tres cuartos"- Esperamos en la barra, charlando, sin bebida. Echo un vistazo. Tres mesas al alcance de mi mirada. En la esquina, un grupo de mujeres. Un cumpleaños. Tanga y ligero de regalo. Fotos. Posturas. Al la izquierda, una familia. Son 4. No hablan, sólo comen. Tal vez esperaron una hora. En medio, una pareja. Frente a frente. Ante mis ojos, ella y su rostro. Es bella. Atrapa la mano de su acompañante. Le sonríe, con una expresión que mezcla magia y deseo. No cenan; preparan el postre. Vuelvo a la barra. Nos rodean varias personas. A la izquierda, tres casados sin pareja, como ellos se definen. Preparan un viaje a Mallorca. Sin pareja, por supuesto. Hablan de borracheras. Supongo que sin pareja. A la derecha, dos hombres hablan sobre el cuerpo de seguridad. Les acusan de vicios. Uno aprovecha para confesar el suyo. Dice que le encantan las mujeres. Reconoce infidelidades. Se van; ya tienen mesa. Llegan cuatro chicas. Veintitantos, quizás treinta. Beben vino blanco. Las llaman. Nos queda poco.

Nos sentamos a cenar. Ha pasado ya una hora desde que entramos. Tenemos hambre. Pedimos. Llenan nuestros vasos de vino y agua. Nos traen pan. Del día, pero de hace horas. Está rancio. Traen aceitunas. Reparo en el restaurante. Es elegante, con el blanco como bandera. Mesas blancas, paredes blancas, sofás blancos, sillas blancas, camareros vestidos de blanco. Fotos en blanco y negro en las paredes. Fotos de fotógrafos captando algo. A nuestro lado, las cuatro jóvenes. Una yace bajo una capa de bronceado. Todas brindan. Vino y cava. Nos traen la comida. Decepciona. Nos traen el postre. Cumple. No dejamos propina. Bueno, sí. 10 céntimos. Que no se quejen. 1,85 por panecillo. Creo que no volveremos. Una hora de espera para comer pan rancio. Y eso que no hablé de la ensalada. Bon apetit.

sábado, 22 de marzo de 2008

Taxi, 2 a.m.

No es extraño que la noche sea el escenario donde mejor luce el intenso amarillo de los taxis. A las 2 de la mañana, en pleno centro de Barcelona, nos dio por coger uno esta misma noche. Entramos. Al volante, una mujer. Ocupamos las 4 plazas. Se inicia la ruta y, tras un par de minutos, surge la televisión como centro de la tertulia. La taxista, atenta, quiso dar su punto de vista. "¿Y eso merece la pena? ¿Qué véis, a los de granhermano.com?" Fue sólo el inicio. Tras tan efímero comentario, surgió una explosión. Metralla de palabras, de expresiones, de agresiva prosa.

"Yo tengo tres pasiones en la vida: mi niña, los libros y conducir"
"El otro día cogí a una señora con la que me tuve que morder la lengua. Decía que los libros eran caros. Llevaba uno de un presentador en el que se había dejado 50 euros. Yo soy el vendedor, y le cobro 100"
"¡Necesito decir tacos! ¡Dejadme, porque a estas horas, lo necesito!" -en buen momento le dije que se liberara-.
"Hay quien tiene los libros sin desenvolver, para hacer bonito en la estantería"
"Esta gente no tiene ni criterio y, encima, tiene derecho a voto. Luego nos quejamos"
"Los que no votan son los que tienen criterio. Tienen el criterio de no votar"
"Imaginad como está la TV, que el otro día vi un programa de física y química y me resultó ameno"
"Vosotros tenéis que currar para mantener a mi niña, igual que yo he currado para manteneros a vosotros"
"¿Vosotros de qué curráis, panda de frikis?"
"¿Tu trabajas sentado? A tí no te gusta trabajar, ¿no?"
"Si yo trabajara de lo tuyo, aceptaría si me dan una ametralladora de antemano"
"Tú, el banquero, paga tu parte de la carrera"

Barcelona, 22/03/2008; 2:00 a.m.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Body Pump, homicidio camuflado

No sé a cuantos de vosotros os sonará el término "Body Pump". Apunto mis flechas, ante todo, a aquellos que estén familiarizados con el mundo del deporte; con el del fitness en particular. Definida como una clase dirigida en la que se "potencia la pérdida de grasa, se incrementa la masa muscular, se mejora la resistencia y se trabaja el corazón de forma segura", puedo asegurar, una hora después de haber terminado una de esas INOFENSIVAS clases, que llevo una hora asesinado.

Sí, amigos. Body Pump es un homicidio camuflado, a la vista de todos, con luz, con sonido, con la euforia incontenible de un monitor entregado a la causa. Consiste en una hora de guerra sin cuartel, sin pausa, trabajando todos y cada uno de los músculos a ritmo de música cañera. Mi cuerpo, testigo de excepción de mi asesinato, se lo ha tomado en cuatro fases : ILUSIÓN (no sabía lo que le esperaba) , ARRANQUE DE TEMERIDAD (al empezar, ha creído que podía con todo y más), ESCEPTICISMO (¿llegaré al final?) y DESFALLECIMIENTO (sufro, luego existo). Vuelvo al monitor. No entiendo cómo era capaz de hacer los ejercicios que yo hacía, con más intensidad, más fuerza, más entrega y, para colmo, humillar al personal siendo capaz de articular, sin perder el aliento, constantes instrucciones y palabras de ánimo. ¿De dónde salía la voz? ¿Cómo podían los pulmones multiplicarse para resistir, respirar y hablar al mismo tiempo?

Miraba a mi izquierda y a mi derecha, y sólo veía sufrimiento. La sala ha sido testigo de un fusilamiento colectivo. Había quien lo llevaba mejor (lo que hace la dignidad) o quien, como yo, ha terminado sin disimulo, adoptando las más forzadas y esperpénticas posturas que podáis imaginar. Body Pump. Body Pum!

PD. Quien quiera ponerse en forma, que olvide mi texto, y considere ir a estas clases. Mucho me temo que diez sesiones de éstas pueden hacer milagros...

domingo, 30 de diciembre de 2007

La dramática derrota del PVI

Corría el año 1993, y contaba yo con la tierna edad de 11 años. A una tal Isabel, tutora de la clase, se le ocurrió la brillante idea de teatralizar un proceso electoral, y convertir el colegio en algo así como un Estado Independiente en busca de presidente. Sexto de EGB debía presentar tres candidaturas para que los alumnos de séptimo y octavo adoptasen el rol de electorado y votasen. Por suerte o por desgracia, mis queridos compañeros quisieron que yo encabezara una de las listas.

Del proceso pre-electoral, surgieron tres partidos, que deberían disputarse la presidencia: El PPE (Partido Popular de los Estudiantes), el PPAM (Partido Popular de la Academia Mistral), y el PVI (Partido de las Vacaciones Indefinidas). Yo representaba a este último. La campaña se inició empapelando el colegio con fotos y slogans de los candidatos. Se luchaba por cada centímetro de pared con uñas y dientes. Una gran foto, o diez pequeñas. El impacto era esencial. Yo no recuerdo mi foto. Ni pretendo recordarla, si quieren que les sea sincero.

Como en todo proceso electoral que se precie, pronto se inició una brutal guerra subterránea por la caza de votos. El PVI jugó demasiado limpio. Los míos debieron advertir que en el PPE estaban los más pillos de la clase. Mientras nosotros trabajábamos el discurso, ofreciendo vacaciones indefinidas y remuneradas para estudiantes y profesores, el PPE se dedicaba a otros menesteres. Uno de sus componentes dedicó una tarde a regalar pulseras entre el potencial electorado. Todo, acompañado de un "Espero tu voto". 11 añitos, y ya con esas. Corrupción infantil. ¡Qué vergüenza!

Uno de los grandes momentos llegó con el discurso electoral. Nosotros lo llevábamos preparado. Era implacable, perfecto. "Si ganamos, sólo habrá vacaciones". Evitamos la guerra subterránea, y fuimos a lo directo. Al oído, al paladar, al corazón, si me apuran. Presentamos nuestra propuesta clase por clase, incidiendo en cada palabra, en cada matiz. Todo acompañado de un inigualable despliegue audivisual. Cartel de 3 metros de largo por 2 de alto, con el slogan "VOTA PVI. TU FUTURO". De fondo, sonando una canción maravillosa, cercana. "Si te quieres divertir, vota al PVI.." ¿Cómo íbamos a perder? Asistimos al discurso de los otros, y no había comparación. Las representantes del PPAM sufrían un ataque de risa en cada clase que pisaban. El PPE siguió haciendo regalos. Ambos carecían de discurso. Rellenaron sus intervenciones con fuegos artificiales, porque la guerra de la palabra la tenían más que perdida.

Sin lugar a dudas, el PVI era, por aclamación, el partido que más estaba haciendo por ganar. Se le veía serio, intenso y cautivador. No obstante, para ganar hacía falta algo más. Al acercarse la fecha de la votación, la corrupción fue en aumento. Confesaría haber cedido algún puesto en la cola para beber agua en la fuente a cambio de obtener votos, pero no lo haré. No sin pruebas. El PPE pasó a lo serio, subió un pistón y, la jornada anterior al Día D, se puso a regalar helados a la salida del colegio. Las 5 de la tarde. Los chavales salen encantados. A casa degustando un polo. Estos merecen el voto. Llegó el día, y triunfó el PPE. Carecían de discurso. Populismo barato. Atropello. Se confirmó el drama. Perdimos. Fuimos segundos. Fue injusto. La gente se dejó comprar y sobornar, y tiró a la basura el gozo de un ocio perpetuo. Un helado por unas vacaciones. Arrancamos los carteles de las paredes, en silencio. 2000 pesetas en dulces y habríamos ganado las elecciones. ¡Maldita sea!

Moraleja : Si quieren presentarse a unas elecciones, olvídense de lo que es mejor para el pueblo. Sobornen, y ganarán.

martes, 6 de noviembre de 2007

No sin mi Móvil

Me considero, por naturaleza, rebelde de pensamiento, mas ligeramente cobarde para serlo de acto. Al menos, por el momento. De hecho, uno de los pocos actos de rebeldía que recuerdo en mi vida fue una bulliciosa e inocente resistencia contra el uso del teléfono móvil. Duró un tiempo. Podemos hablar de años, aunque, a pesar de mantener mi firmeza contra viento y marea, acabé cayendo como todos. Si les interesa la razón, les decepcionaré. No la recuerdo.

Tanto tiempo en el otro lado me permitió cultivar cierta esencia de observador, que no he perdido. Para el hombre contemporáneo, salir a la calle sin su telefóno móvil equivale a salir desnudo. Debe ser que son ciertas las teorías sobre el miedo a la soledad y la incomunicación, o simplemente que el día a día ha traído a este mundo un reguero de necesidades que no podíamos imaginar. El caso es que, ya sea por motivos personales o profesionales, el móvil se ha posicionado como uno de aquellos componentes que uno no puede dejarse en casa al salir, al nivel de las llaves, el DNI o la nariz.

A modo de análisis, permítanme enumerar la contribución del Teléfono Móvil a la Raza Humana,

1 - Pérdida de la Libertad. O cómo trabajar/estar controlado las 24 horas del día. Mi capítulo favorito es de los "Móviles de Empresa". Por si uno tiene reservas al dar su número personal. "No se preocupe, le damos un móvil. Duerma lo menos posible, coma lo justo, y trabaje. Aquí tiene. Última generación"

2 - Afianzamiento de la Personalidad. El móvil permite al ser humano la posibilidad de manifestar en público algunos dejes de su personalidad. Basta con personalizar la melodía de la llamada para darse cuenta. Vayan al metro. Escucharán desde el Himno de España, hasta la melodía de la entrañable Abeja Maya.

3 - Destrucción del Vocabulario. La necesidad imperiosa de limitar "aquello que queremos decir" al número de caracteres permitidos dentro de un SMS han contribuido a la creación de un nuevo idioma, donde la apología a la abreviatura es digna de mención. [A k si? Pa k tenteres, kdmos sta tard?] La Real Academia de la Lengua, obviamente, está encantada.

4 - Incremento de las Posibilidades de Negocio. La televisión, al margen de la publicidad, ha encontrado en los mensajes de móvil una mina para hacer negocio. El público se lo pasa en grande enviando y leyendo mensajes de texto. Son escritos de estructura sencilla, trivial, abreviada y usualmente rematada con un saludo, o una declaración de amor. En ocasiones, el presentador del programa en cuestión aprovecha uno de los mensajes para detener el programa y leerlo en público. Es previsible que dicho acto sea motivo de celebración para el remitente. Pongan cualquier programa de televisión, y me entenderán. No olviden que Arquero Urbano no se responsabiliza de los daños que el contenido de los mensajes pueda hacer en su mente.

5 - Expansión del mundo de las excusas. ¿Para qué dar la cara o poner a prueba la firmeza de la voz, con lo fácil que es usar un mensaje de texto con cualquier excusa que no dé opción a réplica? El que llama, corre un doble riesgo : que no le crean, o que tiren su excusa por los suelos y le "convenzan". Nada mejor que un mensaje rotundo. Se puede enfatizar el punto en el que ponemos "Lo siento", o "Me sabe mal no poder ir". Aconsejo un "La próxima vez, voy sin falta". Maravilloso. ¿Quieren completar la obra? Apaguen el móvil tras enviar el mensaje, y digan que se quedaron sin batería. Enciéndanlo cuando la cita a evitar ya esté en marcha. Que hayan pasado un par de horas. Al menos.

6 - Apología del disimulo. O cómo no tener que dar conversación en determinados momentos. Uno se refugia en el móvil, fingiendo mandar un mensaje o jugar al comecocos de turno, y se aisla del mundo. Hay hasta quien finge una llamada. El ser humano y sus cosas. Qué les voy a contar.

7 - Desfiguración del buen gusto. Los móviles, entre otras muchas cosas, proporcionan la posibilidad de hacer fotos y grabar vídeos. Tienen la ventaja de la velocidad y el escaso coste, pero no sean demasiado exigentes con la calidad. Hay quien se autoconvence con un "Pues no queda tan mal". Agradecemos, no obstante, el esfuerzo tecnológico en mejorar la calidad.

8 - Mejora de la Vida Social. Tener móvil significa tener agenda. ¿Y cómo va a resistirse la humanidad a estar en mi agenda? Adiós a los tiempos en los que había que apuntar el teléfono en un papel. Ahora, conozco a alguien, y lo grabo en mi vida en menos de 1 minuto. Al conocer a alguien, sabemos que su móvil empieza por 6. Sólo hay que adivinar los 8 números siguientes. -Perdona, se me han olvidado 8 de los 9 números de tu móvil.. ¿Te importaría recordármelos?- Es como el que le dice a otro que le acerque una servilleta. Lo importante es la naturalidad. Al final, el móvil es como los Donettes. Ayuda a hacer amistades...

PD. Conflicto previsible. Añadir a la agenda a varias personas con el mismo nombre. Ejemplo: Alberto. Podemos tener a Alberto, Alberto trabajo, Alberto universidad, Primo Alberto, Alberto Gimnasio, Alberto Ingles.. Ello puede desencadenar una guerra entre los Albertos que, obviamente, pelearán entre ellos por ser "Alberto". Eviten estos conflictos ocultándole a los Albertos secundarios que no son el Alberto principal.

9 - Cierre de Etapas. El momento en que alguien es borrado de una agenda de móvil es altamente ceremonioso. Jamás pulsar un botón tuvo tanta trascendencia. Si alguien ya no pinta nada en tu vida, ¿Qué diablos hace en tu móvil? ¡Bórrale!

10 - Reestructuración Geográfica. El Mundo ya no se divide en Continentes. Se divide en zonas con cobertura y zonas sin cobertura.

Ah.. No sé si ya les he dicho que tengo móvil, aunque a veces lo dejo en casa, sólo para sentirme un poco más libre. Yo también soy una de esas personas que parece que va hablando solo en el coche, que personaliza sus tonos de llamada y mensaje, que hace alguna foto artística (y la enseña), que hace llamadas perdidas cuando se aburre, y que felicita los cumpleaños por SMS porque es más cómodo. Aún no domino del todo el panorama de las abreviaciones, ni he probado a mandar mensajes de texto a la televisión. Todo se andará. (tdo s ndara)

Ángel.